La quinta jornada de la Seminci contrapone el thriller de supervivencia de The Weight con la austera mirada histórica de Las islas afortunadas, en un día marcado también por la presencia de la cineasta Valeria Sarmiento.
Por Jorge Alonso Curiel
Valladolid – En la jornada del martes 27 de octubre de la sección oficial de la 71.ª Semana Internacional de Cine de Valladolid he podido ver dos largometrajes muy distintos. Por un lado, The Weight, un sólido thriller de supervivencia y aventuras al límite que recupera el espíritu del cine clásico, y por otro, Las islas afortunadas, una propuesta histórica, ambientada en las Islas Canarias, de Helena Girón y Samuel Delgado que parte de un tema interesante y poco explorado.
La quinta jornada de la Seminci también tuvo como protagonista a la cineasta chilena Valeria Sarmiento, una de las figuras destacadas del cine latinoamericano, que mantuvo un encuentro con el público para repasar su extensa trayectoria. La directora, guionista y montadora recordó su relación con el festival y habló de Detrás de la lluvia, su última película, que se estrenará en España este miércoles dentro de la Sección Oficial, aunque fuera de concurso. Sarmiento explicó las dificultades que siempre ha encontrado para sacar adelante sus proyectos y reconoció que no cree que vuelva a rodar cine de ficción. La cineasta recibirá la Espiga de Honor también el miércoles, en reconocimiento a una carrera marcada por la libertad creativa y la exploración de distintos géneros cinematográficos.
Este martes también se celebró, en el Salón de los Espejos del teatro Calderón, el encuentro «El arte de la escucha. Grandes sonidistas del cine europeo», dedicado al trabajo de los profesionales del sonido y a su importancia en la construcción de las películas.

Las islas afortunadas: historia en el paisaje canario
Dirigida por Helena Girón y Samuel Delgado, Las islas afortunadas nos traslada a las Canarias del siglo XV, en los tiempos de la conquista y la colonización del archipiélago. Es una película de ochenta minutos, de producción hispano-griega, rodada íntegramente en Canarias, en localizaciones de La Graciosa, Lanzarote y Tenerife, y filmada en formato Súper 16 mm. Una propuesta pequeña, realizada con pocos medios, algo que se percibe en su austera puesta en escena.
La historia gira en torno a Fátima, una mujer esclavizada que sirve a un marqués dueño de la única fuente de agua potable de La Graciosa. Cuando el pozo se seca, estalla la rebelión y la protagonista emprende un viaje en busca de agua y de una salida para la comunidad. La escasez de un recurso esencial se convierte en una herramienta de poder, en un relato que aborda la esclavitud y las consecuencias de la colonización.
La película apuesta por un estilo realista y minimalista. Uno de sus principales protagonistas es el paisaje; la aridez de la tierra, los espacios vacíos y la dureza del territorio canario contribuyen a crear una atmósfera de aislamiento y pobreza. Las imágenes y los sonidos buscan transmitir la hostilidad de un mundo donde el agua significa supervivencia y hasta poder.
Durante la presentación en la Seminci, sus directores explicaron que habían querido crear nuevos referentes que contradijeran los relatos coloniales tradicionales y dar protagonismo a personajes que suelen quedar fuera de las grandes narraciones históricas. La película plantea cuestiones interesantes y establece conexiones entre aquel pasado colonial y nuestro presente.
Pero, pese al interés de su contexto histórico y a las posibilidades de su argumento, no llegué a entrar en la película en ningún momento. Su propuesta me dejó frío y sus ochenta minutos se me hicieron muy largos.
Y es una lástima, porque la historia de la conquista de Canarias ofrece un territorio cinematográfico poco explorado, con posibilidades para construir un relato histórico de mayor interés. En esta ocasión, al menos para mí, ese potencial no termina de convertirse en una experiencia que consiguiera interesarme y emocionarme.

The Weight: aventuras al límite
Muy diferente es The Weight, el primer largometraje de ficción de Padraic McKinley, protagonizado por Ethan Hawke y Russell Crowe. Ambientada en Oregón durante la Gran Depresión, la película sigue a un preso separado de su hija que acepta transportar una carga de oro a través de los bosques a cambio de conseguir su libertad. Un viaje peligroso en el que los obstáculos del camino, la dureza del entorno y la desconfianza que se despierta entre los protagonistas convierten cada segundo en una auténtica prueba.
The Weight, presentada fuera de concurso en la sección oficial, es un sólido thriller de supervivencia y aventuras al límite. Una película bien dirigida, con pulso, que sabe dosificar la tensión y atrapar al espectador hasta el final. Ethan Hawke está estupendo en su papel protagonista y sostiene buena parte de la película con una interpretación muy física y, al mismo tiempo, contenida.
The Weight demuestra que el cine de aventuras de corte clásico mantiene intacta su fuerza para atrapar al espectador.
La naturaleza hostil es también una de sus grandes protagonistas. El paisaje condiciona el recorrido de los personajes y hace que la supervivencia sea todo un reto.
La cinta recupera el espíritu del cine de aventuras estadounidense de los años setenta y recuerda a títulos como Deliverance, de John Boorman, y Carga maldita, de William Friedkin. También hay ecos de Las aventuras de Jeremiah Johnson, de Sydney Pollack.
The Weight tiene fuerza y ofrece una experiencia entretenida. Demuestra que el cine de aventuras clásico puede hacer las delicias de los espectadores.
La programación de la Sección Oficial de esta quinta jornada se completó con Cartas de Estado (Yellow Letters), de İlker Çatak, y Dao, de Alain Gomis. La primera, un drama sobre una pareja de artistas turcos cuya vida cambia cuando se enfrentan a la persecución del Estado. La segunda, una historia que entrelaza una boda en Francia con una ceremonia conmemorativa en Guinea-Bisáu para explorar la memoria y la herencia cultural.
Mañana, más.
